CONSTRUCCIONES DE LA MEMORIA: PATRIMONIOS PERDIDOS, PENDIENTES Y EN PELIGRO

Por Patricio Gross, arquitecto. Miembro del Consejo Nacional de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Corporación  Patrimonio Cultural de Chile  y Comité de Patrimonio del Colegio de Arquitectos.

Mis agradecimientos a Enrique Vial (ex miembro del CMN) y al Comité de Patrimonio del Colegio de Arquitectos.

El patrimonio cultural, según la Unesco, “…en su más amplio sentido es a la vez un producto y un proceso que suministra a las sociedades un caudal de recursos que se heredan del pasado, se crean en el presente y se transmiten a las generaciones futuras para su beneficio. Estos recursos son una “riqueza frágil”, y como tal requieren políticas y modelos de desarrollo que preserven y respeten su diversidad y su singularidad, ya que una vez perdidos no son recuperables.”

El patrimonio cultural comprende las expresiones tangibles y las intangibles – o materiales e inmateriales – y está acompañado tanto por el patrimonio natural como por el patrimonio humano, sean personas o comunidades. Pero quizás lo más destacable sea que la condición de patrimonio está dada por el significado que le atribuyen las personas y comunidades a los objetos, lugares y manifestaciones,  al reconocer aquello que nos identifica como sujetos y como miembros de un grupo o una sociedad.

Se trata de aquello que los seres humanos -únicos capaces de asignar significados a las cosas- hacemos y valoramos, en lo cual dejamos nuestra huella y en torno a lo cual tejemos memorias y lazos de pertenencia.

En esta presentación nos referimos a patrimonios construidos en diferentes épocas que constituyen nuestro acervo urbano y arquitectónico, constatando una lamentable cantidad de patrimonios perdidos, en peligro y pendientes  a lo largo de todo Chile. La lista de ellos sería interminable, muchos ya olvidados, que demuestran la desidia de nuestro país, la falta de cultura patrimonial y la ausencia de una puesta en valor que se traduzca en políticas públicas que resguarden estos magníficos ejemplos de nuestra identidad, muchos de ellos ya irrecuperables.

Ejemplos entrañables  de patrimonios perdidos son el Puente de Cal y Canto (1782), notable infraestructura urbana colonial demolida tras una crecida del Mapocho que en 1888 destruyó uno de sus arcos. Así como la Estación Pirque en Providencia (1915), bellísimo edificio diseñado por Emile Jécquier que duró en pie menos tres décadas, demoliéndose en 1943, época en que ya existía el Consejo de Monumentos Nacionales, al ser considerado prescindible por la alcadesa de la época, de acuerdo a su concepto de ciudad-jardín proyectado para la comuna.

Otros casos emblemáticos, también en Santiago, son el Palacio Undurraga (c.1926), en la esquina de Alameda con calle Estado;  el edificio Krauss (c.1930), en la Plaza de Armas entre la Catedral y el edificio de Correos y el Portal Edwards (c.1910), que ocupaba toda una cuadra en la Alameda desde la calle Bascuñán Guerrero hacia el oriente. Todos estos últimos demolidos en la década de 1980.

Pero también en regiones hay muchísimos pérdidas que lamentar, como las de la  Casa de la Hacienda Quilpué, en San Felipe; el Palacio Cousiño, en el Parque Lota; la Catedral de Ancud, apresuradamente demolida luego del terremoto de 1960 y la casa de Victoria Subercaseaux, en Santa Rosa de Colmo, abandonada a su suerte hasta su inevitable derrumbe.

A lo anterior, agreguemos el increíble número de patrimonios en peligro de desaparición. Edificios de alto valor patrimonial son condenados a la invisibilidad y la devaluación al no contar con el debido reconocimiento y puesta en valor, por parte tanto de las comunidades en las que se insertan como del Estado, a través de los instrumentos de protección legal vigentes: las declaratorias del Consejo de Monumentos Nacionales en las categorías de Monumento Histórico y Zona Típica y las establecidas en los Planes Reguladores Comunales de los Municipios, como Inmueble de Conservación Histórica (ICH) o Zona de Conservación Histórica (ZCH).

Frente al abandono de estos valiosos bienes del patrimonio nacional se hace urgente la implementación de instrumentos estatales que habiliten mecanismos eficientes y expeditos capaces de evitar una demolición o una transformación irreversible de edificios cuyos atributos no dejan duda de su importancia patrimonial, aun cuando en el momento no cuenten con declaratoria oficial alguna.

Para ello contamos con insumos valiosos, como los inventarios del Ministerio de Obras Públicas, que están siendo actualizados por regiones, en los que se registran los edificios patrimoniales del país, muchos de ellos seriamente expuestos a su desaparición. Sin duda, la difusión de estos patrimonios arquitectónicos contribuiría a sensibilizar y llamar la atención sobre su dramático estado de conservación.

Muchos de estos patrimonios en peligro corresponden a patrimonios pendientes, entendiendo por ello, los edificios que alguna vez ingresaron al Consejo de Monumentos Nacionales, creado en 1925, y que hasta la fecha no han tenido respuesta ni la atención debida.

De acuerdo con un estudio encargado por el propio Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio (2018), entre 1935 y 2020 se acumularon más de 580 solicitudes de declaratoria pendientes. En tanto que cerca de 30 peticiones aprobadas por el Consejo de Monumentos Nacionales se encuentran a la espera del respectivo decreto ministerial que permita su ratificación como Monumento Nacional por la Contraloría General de la Republica.

Entre las solicitudes acumuladas se encuentran pueblos altiplánicos, casas patronales y urbanas, oficinas salitreras, iglesias, estaciones de ferrocarriles, teatros, mercados, barrios, plazas principales, túneles, puentes, viñas, molinos, estancias magallánicas. Entre las pendientes de ratificación se encuentran el  Hospital Militar de Santiago; la Estación Valdivia, FCAB en Antofagasta y varias iglesias chilotas y sus entornos.  Por mientras, muchos de estos patrimonios continúan deteriorándose, si no ya en ruinas, avanzando inexorablemente hacia su desaparición.

 

Galería de imágenes


PUENTE CAL Y CANTO, 1879
PUENTE CAL Y CANTO, 1879
PALACIO COUSIÑO, LOTA. HACIA 1900
PALACIO COUSIÑO, LOTA. HACIA 1900
ESTACION VALDIVIA, ANTOFAGASTA. ACTUAL
ESTACION VALDIVIA, ANTOFAGASTA. ACTUAL
PALACIO UNDURRAGA
PALACIO UNDURRAGA
PORTAL EDWARDS, 1910
PORTAL EDWARDS, 1910
BAZAR KRAUSS, 1920
BAZAR KRAUSS, 1920